Excusas para no aprender en tiempos de exámenes.

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Estudiar, ¿a quién le gusta? Seguro que como mucho mucho, y exagerando, a un 10% de la población. El resto lo hacen o porque su círculo le presiona para hacerlo o porque quieren tener un “futuro mejor” (algo hoy en día cuestionable).

Aún así, sea cual sea el motivo hay algo más que evidente, y es que estudiar es un coñazo. Hay miles de cosas mejores que hacer, más divertidas e interesantes. Además, estos solo nos traen agobios, altibajos, ansiedad, y aburrimiento.

Es lo que toca, y somos conscientes, pero nuestro grado de desesperación en ocasiones es tan elevado que buscamos pequeñas “excusas” para poder librarnos de nuestra sesión de estudio. Todos alguna vez lo hemos hecho, absolutamente TODOS. Echar un ojo, pues seguro que más de una os suena:

LAS 12 EXCUSAS MÁS FRECUENTES EN ÉPOCA DE EXÁMENES

  1. “Tengo todo desordenado y no me puedo concentrar”.
    Atravesar tu habitación se podría comparar con adentrarse en el Amazonas, pero es algo de lo más habitual. Tú has creado ese microclima, ya sea por dejadez o por cualquier otro motivo, y que casualidad que el día en el que tienes que estudiar te molesta. ¡Menuda excusa más mala! Eres desordenado desde que el mundo es mundo, y ¿ahora te paras a pensar en ese defecto? ¿Ahora que tienes otras cosas en las que pensar? Ni tu madre se lo creería, pero lo pasaría por alto con tal de que arreglaras ese estropicio de habitación.
  2. “Necesito una minisiesta para estar más despejado”.
    ¿Una minisiesta? ¿Que no entendéis de que las minisiestas no existen? Tumbarte un rato para recargar energías y seguir con el estudio es una expectativa que solo ocurre en nuestra imaginación. Quien cae entre las suaves sábanas, esa cómoda almohada, y ese colchón que nos atrapa no vuelve a ser persona hasta unas dos horas después, y lo sabéis.
  3. “Mañana me levanto temprano y sigo”.
    Esta excusa es prima hermana de la anterior, a la par que absurda. ¡No te vas a levantar antes para estudiar! ¿En qué piensas cuando te pones esos objetivos? Sabes de sobra que no lo harás, que es muy diferente lo que dices a lo que piensas. ¿A quién pretendes engañar? Nadie madruga por gusto.
  4. “Voy a consultar dudas a mis compañeros”.
    Que manera más sutil de decir “voy a estar de charreta con mis amigos una hora más o menos”. Empiezas con un “¿cómo llevas el examen” y acabas hablando de todo menos de eso. Lo hemos hecho todos, así que déjate de excusas, y si no quieres estudiar no distraigas a los demás, ¡mala influencia!
  5. “Tengo el estómago vacío, así no puedo pensar”.
    Tus visitas a la nevera son más continuas que nunca. El aburrimiento y agobio de exámenes te produce ansiedad, ansiedad que tapas continuamente con comida. Y luego dirás que los exámenes te engordan. ¿Cómo no lo van a hacer? ¡Céntrate en lo que tienes que hacer y deja de zampar!
  6. “Igualmente voy a suspender”.
    Asumir desde un principio que vas a suspender es la excusa perfecta para no estudiar. Desde un principio asumes tu fracaso, sin intentarlo siquiera. Cuanto esfuerzo, cuanta positividad. Desde luego con esa actitud llegarás a conseguir tus sueños (nótese mi ironía).
  7. “Hace demasiado calor, voy a tomar el aire”.
    Sí, hace calor, el verano ya casi está aquí pero TÚ tienes que estudiar. Para que nos vamos a engañar, es una putada, pero la excusa del calor ya ha quedado muy anticuada. Hoy en día ¿quién no tiene aire acondicionado o ventilador? Quieres ir a la piscina o a la playa y punto, porque en tu habitación segurísimo que estás más fresco. Así que ves buscando una excusa más creíble para la próxima.
  8. “Empiezo mañana. Que más da un día más que un día menos”.
    ¿A quién no le quedó claro el dicho “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”? Me parece que a nadie. Nos encanta posponer, pero ojo, solo aquellas cosas que no nos gustan. Sabemos lo que es mejor, las consecuencia de si lo hacemos hoy y no lo dejamos todo para el final, pero que le vamos a hacer, ¡nos encanta vivir al límite!
  9. “¿Estudiar un fin de semana?”
    Por favor, ¿quién estudia un fin de semana? ¿Quién sería el monstruo que permitió hacer exámenes un lunes? Cariños míos os vais haciendo mayores y los exámenes vienen cuando vienen, y eso no es lo peor, lo peor es que la resaca ya no os dura medio día, sino 3, así que pensároslo mejor antes de darlo todo un sábado, porque hasta el miércoles no seréis personas de provecho.
  10. “Un descansito y sigo”.
    Los descansitos nunca son descansitos, y no por las circunstancias ni porque algo lo requiera, sino porque los alargas hasta más no poder. Todos estamos de acuerdo en que estudiar es un coñazo, pero una vez te pongas a hacer las cosas que te gustan nada te va a hacer volver al libro, y eres más que consciente.
  11. “¡No me ha sonado la alarma!”
    No ha sonado no, ha sonado, la has apagado y has seguido durmiendo. ¡No te hagas el loco! Con los móviles de antes te podía servir como excusa, pero ¿hoy en día? Con tu súper móvil de última generación la alarma te suena fijo. Toca renovar las excusas, que te has quedado anticuado.
  12. ”¿Las 16:35? Pues casi que mejor que a las 17 ya empiezo?”
    ¿Que más te da una hora que otra? ¿Acaso las horas puntas te dan suerte? Simplemente es otra manera absurda de posponer. ¡Lo sabes!

Seguro que estas 12 excusas te han llevado a recordar muchos momentos, que ahora recuerdas riéndote aunque anteriormente no fueron muy agradables. ¿Cuál es tu excusa favorita? Comparte tu experiencia con nosotros y ¡ÁNIMO! que os queda nada para acabar estudiantes.

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