La gran verdad sobre la “leche de vaca”

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La leche de vaca siempre ha sido considerada un alimento fundamental en la dieta del ser humano, muy saludable y beneficiosa para nuestros huesos, ayudándonos a crecer sanos y fuertes.

Aún así, poco a poco los consumidores pasaron a ser conscientes de que a partir de cierta edad la leche no era tan sana como siempre habían creído. Ésta contiene una gran cantidad de grasa, lo que puede llevar a taponar arterias.

Por ello, las industrias lecheras lanzaron al mercado dos variables más, clasificando la leche en tres grupos: entera, semidesnatada y desnatada. Muchos consumidores se conformaron con esto, lo que entendían como una solución al problema de la grasa. Aún así, con estos nuevos procesos no se elimina la grasa por completo. Si es cierto que se disminuye considerablemente, pero no desaparece.

Además, empezaron a surgir nuevos problemas, y es que la lactosa, componente abundante de este alimento, es difícil de digerir, lo que produce problemas digestivos. Como no, la industria lechera lanzó una nueva solución llamada “leche sin lactosa”.

Pronto surgió la “leche con fitoesteroles”, ya que se demostró que ésta era alta en colesterol, lo que podía ocasionar enfermedades del corazón y mala circulación. Esta nueva variante aseguraba mantener el equilibrio de las grasas en la sangre.

También fueron numerosos estudios, como el realizado por la “Academia de pediatría de Estados Unidos”, los que demostraban que contribuía a la reducción del hierro y a la carencia de ácidos grasos esenciales y vitamina E. De ahí a la novedosa “leche con Omega-3”, que sustituye la grasa por ácidos grasos esenciales.

Cabe destacar que aquello que siempre ha caracterizado a la leche es su alto contenido en calcio, tan bueno para nuestros huesos. Aún así, la realidad es que las altas cantidades de proteínas en los lácteos provocan que el calcio se separe de los huesos, pudiendo ocasionar osteoporosis. De ahí a la “leche enriquecida con calcio”.

Por último, surge la “leche con fibra”, la solución para aquellas personas a las que este alimento les provoca estreñimiento, sin tener en cuenta que a muchas otras les produce todo lo contrario.

La industria lechera ha puesto solución a cada uno de los problemas, convirtiendo ésta en un alimento de nuevo sano para la sociedad. ¿Pero realmente lo es? ¿Realmente todos estos problemas se han suplido al 100%?

Son muchos los estudios que afirman que no, ya que simplemente debemos ser conscientes de que al consumir leche estamos ingiriendo los minerales y químicos que las vacas necesitan en su sistema, un sistema muy diferente al nuestro.

Además, son muchos otros los problemas que todavía no se han suplido y son muy perjudiciales para la salud:

  • Está llena de bacterias, pues el proceso de pasteurización debería durar como mínimo 14 minutos para ser efectivo, pero realmente no dura más de 15 segundos.
  • Puede ocasionar dificultades respiratorias, incluso asma, a causa de la proteína “caseína”, que lleva a que los tejidos blandos se hinchen, estimulando la producción de mucosidad.
  • Continuamente se inyectan antibióticos en las ubres de las vacas para evitar enfermedades, antibióticos que por consiguiente se transmiten al producto y a los consumidores.
  • Las vacas únicamente producen leche mientras están embarazadas o durante el periodo de lactancia, transmitiendo una gran cantidad de hormonas al producto. Además, sufren inyecciones de hormonas para aumentar su producción, lo que a su vez aumenta la cantidad de hormonas en el producto y en el consumidor.
  • La grasa, el colesterol y las hormonas afectan a nuestra piel, pudiendo producir acné e incluso arrugas.
  • Su cantidad de dioxinas aumenta la probabilidad de producir cáncer, más concretamente cáncer de próstata u ovarios.

La “Universidad de Harvard”, quien ha revolucionado los medios, elimina la leche y los demás lácteos de la dieta saludable, corroborando alguno de los problemas mencionados con anterioridad. De entre todos ellos resalta el riesgo de poder sufrir cáncer de próstata y ovarios, enfermedad que tan a la orden del día está.

Composición de leche de vaca

Bajo mi propia experiencia, ex-consumidora de leche de vaca, únicamente puedo afirmar su difícil digestión a causa de la lactosa, algo muy común entre los diferentes consumidores que dejamos pasar desapercibido pero puede ser muy perjudicial.

Es cierto que muchos alimentos incluyen la leche de vaca en su composición, por lo que eliminarla por completo de nuestra dieta es muy difícil. Simplemente reduciendo la cantidad notaríamos muchísimas mejoras en nuestro organismo, algo que bajo mi experiencia puedo afirmar.

Además, existen numerosos sustitutivos, destacando las bebidas vegetales, de las que hablaremos próximamente, quienes si aportan numerosos beneficios.

¿A qué esperas para hacer de tus hábitos una rutina más saludable? ¿Consumes leche de vaca o te has unido a la iniciativa de las “bebidas vegetales”? Comparte tu opinión. A nosotros nos resultará interesante.

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