¿Ayudas? ¿De verdad?


Autora: Margarita Murillo García

Directora Galicia Protocolo


Antes de nada conviene delimitar bien el ámbito de nuestra reflexión, pues no pretendemos analizar el concepto ayuda en todas sus variedades y manifestaciones; tampoco entraremos en analizar los ilícitos penales que se refieren a la omisión de socorro (en España están recogidos en la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, artículos 195 y 196). En donde pretendemos poner el foco es en el día a día, en situaciones frecuentes de nuestra vida familiar, social, profesional en las que resulta fácil encontrarnos tanto en el papel de personas ayudadoras como en el de personas necesitadas de ayuda..

 

Así, desde la perspectiva de las buenas maneras en las relaciones interpersonales, que es el ámbito que nos ocupa, y tras una meditada reflexión, hemos diferenciado hasta tres tipos de "ayudadores"

  1. Mercenarios de las ayudas. Son personas que tienen el poder para realizar el cambio y no dudan en brindar su ayuda a quien la necesita, pero a cambio de algo. Venden cara o muy cara su ayuda/favor.  Se trata de personas que ven una oportunidad o un negocio en ayudar.  Hay casos muy graves, donde la prestación de ayuda se establece casi como un contrato que obliga a la otra parte a algo (hacer, no hacer, etc), de forma más o menos dilatada en el tiempo. Tal es la situación que mucha gente nos ha comentado tener la sensación de tener que pasarse toda su vida pagando una ayuda o un favor. Pero, la mayoría de las veces hablamos de mercenarios de ayudas "menores", que pretenden obtener beneficios o compensaciones sutiles, que solo percibe la persona que necesita la ayuda. A veces, la sutileza consiste en ofrecer más de lo que la persona a la que ayudan necesita o cosas diferentes, creándose así un importante choque de intereses.
  2. Ángeles y hadas madrinas de la ayuda.  Tienen el poder de hacer el cambio, de prestar la ayuda necesitada pero, antes de hacer su magia, han de considerar justa su intervención. Son personas que ayudan, generalmente, de forma anónima, para no comprometer a nadie, no quieren que la persona a quien ayudan se sienta en deuda con ellos. Lo más habitual es que no les una ningún vínculo afectivo con las personas a las que ayudan. La noticia de la necesidad de ayuda suele llegarles por medio de terceras personas (ayudadores) y, tras valorar la situación, deciden si está justificada o no su intervención.
  3. Ayudadores/ayudadoras. Son las personas que prestan su ayuda a quien la necesita por amor o por sentimiento de responsabilidad social/cívica/moral. Suelen ser personas cercanas: familia, amistades, compañeros, etc. que conocen la situación de necesidad y ofrecen su ayuda, siempre en la medida de las necesidades de la persona ayudada y, muchas veces, con esfuerzo, incluso, a veces, sin ganas, están ahí con buena cara y buena disposición con el firme propósito de ser útiles. 

 

Tras hablar con muchas personas, una conclusión importante a la que hemos llegado es que cuando prestamos nuestra ayuda hemos de hacerlo en los términos en que realmente la persona ayudada lo necesita, para que realmente se siente ayudada;  hacer más, menos o cosas diferentes puede significar no estar ayudando o cayendo en el error de convertirnos en sutiles mercenarios de ayudas.

 

 

 

 

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